La felicidad no es una emoción, no es un resultado...es una maldita decisión.
Nuestra vida es como un laberinto, vamos siguiendo opciones, escogiendo caminos, direcciones, a veces uno quisiera empezar de nuevo... o se siente perdido, sin rumbo, a la deriva. Uno se desespera, quiere llegar rápido a algún lugar. Y entonces puede ocurrir lo peor de todo... que es: haber llegado y no darnos cuenta.
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